Publicidad:
La Coctelera

INTRODUCCIÓN
Desde los albores de la civilización el hombre ha mostrado sus interés y propensión a tener sus deidades desde las fuerzas de la naturaleza hasta una pléyade de dioses que el hombre le atribuía ciertos poderes innatos a cada uno de ellos como el hombre fue dándose cuenta y tomo conciencia de su rol en el desenvolvimiento de la sociedad fue dejando de lado a sus dioses pero siempre quedo en él esa necesidad de tener una deidad superior es así como surge el monoteísmo en la civilización .
En un primer momento podemos a ser frente a la aparición de un lejano pueblo pequeño donde surgen el monoteísmo nos referimos al pueblo hebreo cuna de la primera expresión del monoteísmo en la antigüedad nos hace referencia a los primero padres de la humanidad según su libro sagrado del pueblo hebreo la Tora donde desde sus primeras páginas nos habla de la creación del mundo por un omnipotente dios llamado Iahvé el creador de este mundo en siete días y como creo al final a su máxima expresión representada en el hombre .
Esta doctrina, sino concretamos en cada una individualmente, es más sencilla que la politeísta, ya que se reconoce a un solo dios, Ser Supremo creador de todo. Por lo tanto sería contradictorio el hecho de que hubiera más de un dios. Suelen ser religiones reveladas, es decir, parten de un mensaje divino recogido en los libros sagrados.
Las tres grandes religiones monoteístas son el cristianismo, cuya fuente de revelación es la Biblia, el judaísmo, en esta religión el libro sagrado es la Torah, y el Islam, que se guía por el Corán.
-El ser humano es el único animal para el que el hecho mismo de vivir constituye un problema. Y se plantea preguntas existenciales. La búsqueda de respuestas a esas preguntas es la raíz del hecho religioso. En cualquiera de sus formas, la religión nos proporciona seguridad, o al menos, una cierta esperanza.
-La actitud religiosa se basa, en esta creencia básica; “hay una realidad sobrenatural, superior a nosotros, que conoce lo que ocurre en el mundo y el destino de nuestras propias vidas”.
-Creyente: Es todo ser humano que cree en una religión, independientemente de que tipo de doctrina sea.
-No creyente: ateos es todo ser humano que niega la existencia de un dios

-Agnósticos: Afirman que los seres humanos no tenemos ninguna posibilidad de saber si existe o no un dios. Acepta las conclusiones de la ciencia y la experiencia sensorial y rechaza toda afirmación referente a lo no visible. No niegan la existencia de lo desconocido, el alma, un Ser universal, sino la posibilidad de determinar la naturaleza de este Ser.
• El Cristianismo: La cruz es el símbolo del cristiano. El cristianismo nace después de la venida del Espíritu Santo después de la muerte de Jesús. Todos los creyentes alababan a Dios y compartían en comunidad. Los cristianos hallan en núcleo de su fe en las palabras de Jesús. La iglesia empezó a expandir por todo el Imperio Romano y se dice que llego hasta la India y ahora por África. Los creyentes se reúnen en las iglesias para oír la palabra de Dios y que nos guía y nos estimula. Es la religión más grande y el sucesor el apóstol San Pedro es el Papa, quien dirige la iglesia.
• Iglesia Protestante: Tuvo lugar en el Renacimiento en el siglo 16. Se rigen por un presidente y con la ortodoxa que también se separo de la cristiana forman la Iglesia.
• Ortodoxa: En el año 1054 d.C. presenta una doctrina como la católica. Se desenvuelven las ceremonias con mucho color y altares muy cargados. La catedral de San Basilio (Moscú) es un ejemplo claro de que las iglesias ortodoxas son museos.
• Judaísmo: Jerusalén es 3 veces ciudad santa y coinciden las 3 religiones monoteístas. La religión judía tiene vigorosas tradiciones. Como el muro de las lamentaciones que es el centro judío. Aquí proclaman su esperanza. Los judíos se reúnen en sinagogas. Creen que yavé es el creador de los hombres.
• Islam: Fue fundado en el siglo 7 a.C. por Mahoma porque se le apareció el Arcángel Gabriel que le dijo varios versos del Corán. Corán lo compone 114 capítulos. 5 veces al día los creyentes rezan dirección a la Meca. La Meca es el centro del Islam. Todo creyente tiene que ir una vez a la vida a la Meca. La mezquita es un lugar de oración y creen en Ala su Dios
• Hinduismo: Es la religión de la India. Los hindúes adoran a 300 divinidades. Benarés es una ciudad santa del hinduismo. El alma después de la muerte creen que se adentra en un animal. El animal más preciado es la vaca sagrada aunque también hay otros animales como el elefante que son altamente respetados.
• Budismo: Se practica en la parte oriental de Asia. Fue creada hacia el año 500 a.C. su máxima
• Confucianismo: Religión china por tradición que veneraba el emperador. Mao Zedong enseño a los chinos una nueva religión.

Judaísmo
Esta importante religión monoteísta tiene su cuna en el pueblo hebreo una cultura que en la edad antigua inicio su culto a un solo dios supremo que protegió a su pueblo por el elegido de sus politeístas animistas pueblos vecinos, El término judaísmo se refiere a la religión o creencias, la tradición y la cultura del pueblo judío. Es la más antigua de las tres religiones monoteístas más difundidas (junto con el cristianismo y el islam), conocidas también como «religiones del libro» o «abrahámicas», y la menor de ellas en número de fieles. Del judaísmo se desglosaron, históricamente, las otras dos.
Aunque no existe un cuerpo único que sistematice y fije el contenido dogmático del judaísmo, su práctica se basa en las enseñanzas contenidas en la Torá, también llamado Pentateuco, compuesto, como su nombre lo indica por cinco libros. La Torá o el Pentateuco a su vez, es uno de los tres libros que conforman el Tanaj (o Antiguo Testamento, según el cristianismo), a los que se atribuye inspiración divina.
Juega también un papel importante en la práctica religiosa la tradición oral que, según las creencias fue entregada a Moisés junto con la Torá y conservada desde su época y la de los profetas. La tradición oral rige la interpretación del texto bíblico; la codificación y comentario de esta tradición ha dado origen a la Mishná, al Talmud y a un enorme cuerpo exegético, desarrollado hasta el día de hoy por los estudiosos. El compendio de estos textos forma la denominada Ley Judía o Halajá.
El rasgo principal de la fe judía es la creencia en un Dios omnisciente, omnipotente y providente, que habría creado el universo y elegido al pueblo judío para revelarle la ley contenida en los Diez Mandamientos y las prescripciones rituales de los libros tercero y cuarto de la Torá. Consecuentemente, las normas derivadas de tales textos y de la tradición oral constituyen la guía de vida de los judíos, aunque la observancia de las mismas varía mucho de unos grupos a otros.
Otra de las características del judaísmo, que lo diferencia de las otras religiones monoteístas, radica en que se considera no sólo como una religión, sino también como una tradición y una cultura. Las otras religiones trascienden varias naciones y culturas, mientras que el judaísmo se considera la religión y la cultura de un pueblo específico. El judaísmo no exige de los no judíos unirse al pueblo judío ni adoptar su religión. La religión, la cultura y el pueblo judío pueden considerarse conceptos separados, pero están estrechamente interrelacionados. La tradición y la cultura judía son muy diversas y heterogéneas, ya que se desarrollaron de modos distintos en las diferentes comunidades, y cada comunidad local incorporó elementos culturales de los distintos países en los que vivieron los judíos a partir de la dispersión.
Fundamentos de judaísmo
Estos son algunos de los principios sobre los que se basa la religión judía, o que la caracterizan.
• El judaísmo se basa en el Tanaj (lo que los cristianos llaman Antiguo Testamento), compendio de 24 libros que cuenta la historia del hombre y de los judíos, desde la Creación hasta la construcción del Segundo Templo, e incluye también preceptos religiosos, morales y jurídicos; filosofía, profecías y poesía, entre otros. Sus cinco primeros libros, en conjunto conocidos con el nombre de "la Torá" o "Pentateuco", son considerados escritos por inspiración divina y, por ende, sagrados, y su lectura pública en la sinagoga los días lunes, jueves y sábados forma parte fundamental del culto judío, lo que le ha valido al pueblo judío el nombre de «Pueblo del Libro».
• La Torá es la fuente primera de los siete preceptos morales básicos que obligan a todo ser humano como tal («Los siete preceptos de los hijos de Noé»; Génesis 9:1-7), y de los 613 preceptos religiosos que obligan a los judíos (613 mitzvot): 365 que imponen abstenerse de acción —uno por cada día del año— y 248 preceptos que obligan positivamente a hacer —uno por cada órgano del cuerpo—. Los preceptos bíblicos son comentados, explicados, ampliados e implementados por las diferentes exégesis que plasmaron por escrito las tradiciones orales: la Mishná y el conjunto en el que ésta está incluida: el Talmud.
• Los preceptos jurídicos, éticos, morales y religiosos que emanan de la Torá, y que junto a su explicación de la Mishná conforman el corpus jurídico principal del judaísmo, el Talmud, son conocidos como la ley judía o Halajá (הֲלָכָה, "camino"), cuya fuente compilativa principal y reconocida por los judíos de todo el mundo —amén de una riquísima y amplia literatura halájica a lo largo de los siglos— es el libro medieval "Shulján Aruj" (שֻׂלְחָן עָרוּךְ, "la mesa servida"). Los mandamientos de la Halajá comandan el ciclo íntegro de la vida judía observante, desde la circuncisión al nacer (Génesis 17:10), pasando por la alimentación (la Cashrut, כַּשְׁרוּת, Levítico 11:1-47), la vida íntima (Levítico 12:1-8), la vestimenta (Levítico 19:19), y así todos los hitos principales de la vida del hombre, hasta su muerte.
• La plegaria más solemne de la religión judía, que plasma la esencia misma de la creencia monoteísta, aparece en el quinto y último libro de la Torá: "Oye, Israel, el señor es nuestro Dios, el señor es Uno" (שְׁמַע יִשְׂרָאֵל, ה' אֱלֹהֵינוּ, ה' אֶחָד; Shemá Israel, Adonai Eloheinu, Adonai Ejad Deuteronomio 6:4). Los creyentes la recitan dos veces por día, en las oraciones de la madrugada y del atardecer.
• El símbolo judío de nuestros días por excelencia es la estrella de David (מָגֶן דָוִד, Maguén David, "escudo de David", véase en la plantilla de arriba), llamado así por la creencia de que el rey David lo adoptó como símbolo de armas en su escudo de guerra y en el de sus soldados, aunque aparece con su significado actual muchísimo más tarde, hacia la Edad Media. El símbolo conocido más antiguo del judaísmo es el candelabro ritual de siete brazos (מְנוֹרָה, la Menorá), emplazado antiguamente en el Tabernáculo (Éxodo 25:31-40), y luego en el Templo de Jerusalén (1Reyes 7:49).
• La vida judía se rige por un calendario basado en la combinación del ciclo mensual lunar y del año solar, cuyos orígenes se remontan a tiempos bíblicos, y por el cual se rigen las festividades y ritos de la religión hasta el día de hoy

Kipá (solideo tradicional judío) y Menorá (candelabro ritual de siete brazos), dos de los más conocidos símbolos de la tradición judía.
• La festividad judía más venerada es el Shabat (del hebreo שַׂבָּת, sábado, "reposo, cese de actividad", Génesis 2:2-3), considerado sagrado y superado, en solemnidad, sólo por el Día del Perdón o Yom Kipur, precisamente llamado también "Sábado de sábados". Su relevancia en la vida judía es tal que está incluido entre los Diez Mandamientos, que se estiman palabra divina (Éxodo 20:8-11, Deuteronomio 5:12-15).
• El liderazgo de la comunidad judía tradicional está en manos del rabino, persona culta y docta en la Halajá que conduce a sus acólitos no sólo en lo espiritual y religioso, celebrando el culto judío, sus festividades y celebraciones, sino que se gana el respeto de su grey como autoridad moral y líder comunitario, brindando consejo, solucionando problemas y dirimiendo todos los conflictos que pudiesen suscitarse entre sus miembros.
• El culto judío se celebra en el templo o sinagoga, que sirve asimismo de lugar de reunión y encuentro comunitario, para cuyo fin el rezo en público requiere de un mínimo de diez varones. La sinagoga sustituye en tal función al Templo de Jerusalén, destruido en el año 70 y lugar único de oración y peregrinación hasta su desaparición física. Del mismo modo, los sacrificios rituales que allí se efectuaban fueron reemplazados por sendas plegarias, que el judío piadoso eleva tres veces al día: al alba (שַׂחֲרִית, Shajarit), por la tarde (מִנְחָה, Minjá) y al anochecer (עַרְבִית, Arvit). En días festivos se agrega una cuarta a media mañana (מוּסָף, Musaf), y sólo en Yom Kipur se cierra la celebración con una quinta plegaria (נְעִילָה, Ne'ilá).
• La religión y el pueblo judío consagraron desde siempre a la tierra de Israel, la tierra sagrada, como uno de sus ejes principales, ya desde sus mismos albores (Génesis 12:7), convirtiéndose ésta en parte integral de la idiosincrasia judía: el mundo se divide entre la Tierra Santa y todo el resto, llamado diáspora. Así, las sinagogas de todo el mundo se construyen de cara a Israel; los rezos y festividades concuerdan con su clima y sus estaciones; gran parte de los preceptos pueden cumplirse sólo al pisar su suelo, por nombrar algunos pocos. Dentro de la tierra de Israel ocupa Jerusalén un lugar único en la devoción judía, y dentro de la ciudad los restos del Templo de Salomón, el llamado "Muro de los Lamentos", es considerado el más sagrado de los sitios. Comparten con Jerusalén su condición de santidad, en menor medida, también las ciudades de Hebrón, Safed y Tiberíades.
• El pueblo judío se identificó desde un principio con la lengua hebrea, considerada "lengua sagrada" (לְשׁוֹן הַקּׁדֶשׁ, leshón hakódesh), en la que están escritas la Torá y la mayor parte de la literatura judía. Relegada a condición de lengua muerta durante siglos, reservada a la oración, a la literatura y a los textos jurídicos y teológicos, fue recuperada como lengua hablada y modernizada con el resurgir del sionismo y adoptada como lengua oficial del Estado de Israel.
Cristianismo
El cristianismo es una religión monoteísta de orígenes semíticos que se basa en el reconocimiento de Jesús de Nazaret como su fundador y figura central. Sus seguidores creen que Jesús es el hijo de Dios, así como el Mesías (o Cristo) profetizado en el Antiguo Testamento, muriendo en redención de los pecados del género humano, y resucitando después de su muerte.
Dentro de sus textos y escritos sagrados, comparte con el judaísmo el Tanaj, el cual constituye, junto con la Biblia Septuaginta (más antigua que el Tanaj en su forma actual), la base y la fuente para el Antiguo Testamento de las diferentes Biblias cristianas. Por este motivo es considerada una religión abrahámica junto al Judaísmo y al Islam.
Sus inicios datan de la primera mitad del Siglo I de la Era Cristiana. (Ya desde el Siglo XX, los estudiosos no toman como fecha incontrovertible el año 33 d.C. para la muerte de Jesucristo. Está históricamente probado que hay un desfase de 4 á 8 años entre el inicio del cómputo de la Era Cristiana y la fecha precisa del nacimiento de Jesús de Nazaret, llamado Cristo.[2] Y en adición a esto, no hay clara certeza ni consenso entre los estudiosos de que éste haya muerto a la edad de 33 años, tal como algunos textos bíblicos parecen sugerir. Confróntese al respecto Jn 2:20, Jn 8:57 y Lc 3:23)[3] En sus primeras décadas, el cristianismo era considerado como una doctrina sectaria más entre las tradiciones judías e israelitas, al igual que otros cuerpos de ideas y creencias de esa parte del mundo en esa época.[4] Desde que el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio romano en el siglo IV, ha influido de manera significativa en la cultura occidental y en muchas otras culturas a través del mundo. En la actualidad posee más de 2.100 millones de fieles,[1] o cerca de un tercio de la población mundial, siendo la religión con más seguidores del mundo.
La palabra "cristianismo" proviene del griego χριστιανός, christianós, cristiano, la cual a su vez proviene del nombre propio Χριστός, Christós, Cristo, traducción del hebreo "Mesías" que significa "Ungido". El origen del término se indica en el libro de Hechos de los Apóstoles:
«Después de esto, Bernabé fue a Tarso a buscar a Saulo, y cuando lo encontró, lo llevó a Antioquía. Allí estuvieron con la iglesia un año entero, enseñando a mucha gente. Fue en Antioquía donde por primera vez se les dio a los discípulos el nombre de cristianos»
En los Evangelios, en las epístolas de San Pablo y en los escritos de los demás apóstoles es donde hemos de ir a buscar la esencia del Cristianismo. Y en tales documentos lo primero que salta a la vista es la dignidad superior, trascendental y divina de Jesucristo. Él es el Mesías anunciado por los profetas, el enviado de Dios a los hombres, el plenipotenciario divino, Hijo de Dios y Dios con el Padre. Y es el propio Jesús quien se aplica a sí mismo las profecías antiguas y confirma su personalidad trascendente de mandatario divino y de Hijo de Dios con estupendos milagros.
Juan el Bautista envió a dos de sus discípulos a preguntarle "¿Eres tú el Mesías que ha de venir, o debemos esperar a otro?" Y Jesús cura, en aquel momento, a algunos ciegos y da libertad a algunos posesos, y les responde con estas palabras que pertenecen al profeta Isaías, citadas casi al pie de la letra: "Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: cómo los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y se predica el Evangelio a los pobres" (Evangelio de Mateo, XI, 4-5). "Para que crea el mundo que tú me has enviado" -dice a su Padre, al resucitar al Lázaro."Padre mío", es la frase que emplea siempre hablando con Dios, y "Padre Nuestro" es como nos enseña a rezar nosotros. "Para que seáis hijos del Padre celestial" - nos dice, animándonos a ser misericordiosos.
Él, en cambio, es el Hijo de Dios, a quien sólo el Padre conoce (Mateo, VI, 9 y XI, 27). Legisla en nombre propio, aun contraponiéndose a la legislación del Sinaí, en su Sermón de la Montaña:"Se dijo a los antiguos... Mas yo os digo a vosotros (Ego autem dico vobis)(Mateo, Véase passim).
Tiene autoridad para perdonar los pecados:"Para que veáis, pues, que el Hijo del hombre tiene poder para perdonar los pecados, levántate y anda" - dice al paralítico. Y este mismo poder lo delega en sus discípulos más adelante: "A quienes perdonéis vosotros los pecados, les serán perdonados; y a quienes se los retuviéreis vosotros, les serán retenidos"(Juan, XX, 23).
Con esta personalidad y con estos poderes, expone y promulga su nueva Ley, su gran Evangelio: "Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los que tienen puro su corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos."(Mateo, V, 4-10)
Expone la partenidad compasiva y afectuosa de Dios respecto del hombre y nuestras relaciones filiales con Él, a base de fe y de confianza: "No habléis mucho en la oración; que ya sabe vuestro Padre celestial lo que habéis menester, aun antes de que vayáis a pedírselo. Decidle así: Padre nuestro, que estás en los cielos..."(Mateo, VI, 7-18). Y pedidle con toda confianza: "Si vosotros, siendo malos, sabéis dar vuestras cosas a los hijos, ¿cuánto más no dará las suyas el Padre Celestial a todos vosotros, si se las pidiéreis?" (Mateo, VII, 11). Y respecto al pecador representado en el hijo pródigo, nos presenta en la parábola al Padre celestial, saludándole al regreso, abriéndole sus brazos y estrechándole en ellos entre besos y lágrimas y preparando un banquete para celebrar el retorno (Lucas, XV). "En verdad, en verdad os digo: más fiesta habrá en el cielo por la vuelta de un pecador que se arrepiente, que por la persistencia en el bien de noventa y nueve justos que no tienen por qué arrepentirse"(Lucas, XV, 7). Pero, eso sí, con tal de que nosotros perdonemos las ofensas que nos hicieren: "Porque si vosotros no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestros pecados"(Mateo, VI, 15). "Sed misericordiosos, como vuestro Padre celestial es misericordioso. No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados. Perdonad y se os perdonará; dad y se os dará. Porque con la misma medida con que midiereis vosotros, se medirá después para vosotros"(Mateo, VII, 36-39). Y en su última cena expone en forma alegórica las relaciones recíprocas entre Él y sus discípulos: "Yo soy la vid, vosotros sois los sarmientos. Quien permanece unido a mí, en forma que yo esté en él, ése dará mucho fruto. Quien no permaneciere en mí, será arrojado fuera, como los sarmientos inútiles, y se secará, y lo cogerán en manojos y lo arrojarán al fuego para quemarlo". (Juan, XV, 1-12).
Durante tres años de vida pública había ido preparando Jesús un grupo de discípulos predilectos que habían de ser, después de su sacrificio, los continuadores de su obra. A estos discípulos había de encomendar la custodia de su doctrina, y especialmente a Simón, llamado después Pedro, a quien se dirige con estas palabras: "Yo te digo que tú eres Pedro (piedra) y que sobre esta piedra edificaré mi Iglesia; te daré las llaves del reino de los cielos, y lo que tú atares en la tierra, atado quedará en el cielo, y lo que desatares en la tierra, desatado quedará en el cielo"(Mateo, XVI, 18-20). Y después de su resurreción, junto al lago Tiberíades, entrega ya a Pedro, luego de una triple declaración de amor por parte de éste, los poderes sobre el rebaño de Cristo: "Apacienta mis corderos", "Apacienta mis ovejas" (Juan, XXI, 15-18). Y en el instante de su ascención al cielo, dice a los que desde ese momento serán sus apóstoles o enviados: "Como mi Padre me envió a mí, así yo os envío a vosotros. Id, pues, por todo el mundo y predicad el Evangelio a todas las gentes. Quien creyere y fuere bautizado, se salvará; quien no creyere, será condenado"(Mateo, XVI, 15-16). Con estas palabras, Jesús constituye la Iglesia Católica.
Expansión del Cristianismo
A consecuencia de un sermón de San Pedro el día de Pentecostés, se convirtieron a la fe tres mil judíos en Jerusalén, número que poco más tarde se elevó a cinco mil. Después de la muerte de San Esteban y de la persecución de que fueron objeto los discípulos de Jesús, éstos se esparcieron por todas partes, predicando el Evangelio del Maestro. Los viajes de San Pablo llevaron el cristianismo a Chipre, Asia Menor, Macedonia, Grecia, Iliria y otras regiones; más tarde lo predicó en España y se cree que también en la Galia Narbonense. San Pedro lo predicó en Roma. En el año 179 escribía Tertuliano: "Somos el ayer y hemos llenado todas vuestras casas, las ciudades, las islas, los castillos, los municipios, los conciliábulos, los campamentos mismos, las tribus, las decurias, el senado, el foro; sólo os dejamos los templos". Estas frases del apasionado apologista, escritas cuando la nueva doctrina no tenía aún dos siglos de existencia, son como un preludio augural del gran desarrollo y expansión que en los siglos sucesivos iba a adquirir el cristanismo.
Influencia del Cristianismo en la civilización
En medio del frío escepticismo filosófico, de la incredulidad religiosa, de la relajación de las costumbres y del afán de ritos exóticos en que se debatía la sociedad pagana cuando aparece Jesús, surge la religión cristiana que, como saludable rocío del cielo, pronto iba a dar opimos frutos entre las almas ansiosas de perfección. El cristianismo transformó, por así decirlo, la conciencia y el corazón de los hombres. La persona humana redimida adquiere a los ojos del cristianismo un precio incomparable, que junto con la enseñanza de la comunidad de origen y destino de todos los hombres, contribuyó a grabar y propagar los principios esenciales de libertad e igualdad. Desde el instante en que el hombre aparece como criatura predilecta de Dios, dotada de alma inmortal, no es ya posible admitir lo que constitutía uno de los puntales de la sociedad pagana: la posesión del esclavo, de un hombre por otro hombre. El cristianismo abre a éste horizontes insospechados y hace que el ser humano ame al prójimo como a sí mismo y descubra en el amor de Dios la razón de poder sacrificar su propia vida en bien de los demás. La formación de la familia, tal como se conoce en las modernas sociedades, es también obra del cristianismo, y de la cual ha hecho éste el núcleo básico, la célula primordial e indestructible de la sociedad civil.
HEREJIAS EN EL CRISTIANISMO
Apenas nacido el cristianismo aparecieron en su seno diferentes escuelas que pretendieron dar interpretaciones diversas a la doctrinas de Jesucristo y de sus discípulos. Entre las principales de los primeros siglos mencionaremos el gnosticismo, el montanismo, el arrianismo, el eutiquianismo, el pelagianismo, el maniqueísmo,

Gnosticismo: Doctrina filosófico-religiosa de los primeros siglos de la Iglesia, mezcla de la cristiana con creencias orientales y judaicas, que pretendía tener un conocimiento intuitivo y misterioso de las cosas divinas. Se dividió en varias sectas.
Montanismo: Herejía de Montano, heresiarca del siglo II, que aseguraba haber sido enviado por Dios para perfeccionar la religión y la moral. § Montano: Hereje frigio muerto en 212. Fundó la secta de los montanistas. [Volver a Tertuliano]
Arrianismo: Herejía de los arrianos. § Arriano: Dícese de los heresiarcas sectarios de Arrio, el cual enseñaba que el verbo o Hijo de Dios no es consubstancial al Padre. § Arrio: Obispo de Alejandría (280-336) que negó la consubstancialidad e igualdad de las tres personas de la Santísima Trinidad. Dio origen a la herejía del arrianismo, que fue condenda en el Concilio de Nicea, formulándose al efecto el Credo cristiano.
Eutiquianismo: Doctrina y secta de los eutiquianos.§ Eutiques: Heresiarca giergo, nacido hacia 378. Consagrado desde su juventud a la vida monástica, fue acusado de herejía al negar la doble naturaleza de Cristo y su consubstancialidad con el hombre. Sus doctrinas, condenadas por el concilio de Calcedonia, se propagaron bajo diferentes formas y aún hoy las profesan muchos cristianos orientales.
Pelagianismo: Secta de Pelagio § Pelagiano: Sectario de Pelagio, heresiarca del siglo V, quien negaba que el pecado de Adán se hubiera transmitido a sus descendientes. § Pelagio: Hereje inglés (360-420), negaba el pecado original y la necesidad de la gracia, y sostenía que basta con el libre albedrío para lograr la salvación.
Maniqueísmo: Secta de los maniqueos. § Maniqueo: adj.Aplícase al que sigue las doctrinas de Maniqueo o Manes, quien admitía, dos principios creadores, uno para el bien, otro para el mal. § Maniqueo: Biog. Heresiarca babilonio del siglo III de nuestra era. En el año 242, durante la coronación del rey Sapor I, se presentó como apóstol del verdadero Dios y dio a conocer sus doctrinas, que propagó después con discursos y escritos que se extendieron por diversos pueblos de Oriente, en pugna con el Cristianismo. Ganó muchos prosélitos con la promesa de una sabiduría superior y con sus prácticas misteriosas. Por orden de Bahram I, fue crucificado en 276.
Consubstanciación: Presencia de Jesucristo en la Eucaristía, conservando el pan y el vino su propia substancia y no una mera apariencia. Es la creencia de los luteranos.

ISLAMISMO - MUSULMANISMO
Es una de las religiones mas grandes de la humanidad cuyo líder fue Mahoma surge en la inhóspitos desiertos del medio oriente cuna de los pueblos árabes berberiscos. es una religión monoteísta abrahámica cuyo dogma se basa en el libro del Corán, el cual establece como premisa fundamental para sus creyentes que «No hay más Dios que Alá[1] y que Mahoma es el mensajero de Alá».[2] La palabra árabe Allah, castellanizada como Alá, significa ‘Dios’ y su etimología es la misma de la palabra semítica El, con la que se nombra a Dios en la Biblia. Los eruditos islámicos definen al islam como: «La sumisión a Dios el Altísimo a través del monoteísmo, la obediencia y el abandono de la idolatría».[3] El libro sagrado del islam es el Corán,[4] dictado por Alá a Mahoma a través de Yibril (el arcángel Gabriel). Los seguidores del islam se denominan musulmanes (del árabe muslim مسلم). Atestiguan que Mahoma es el último de los profetas enviados por Dios y sello de la Profecía.[5]
Se aceptan como profetas principalmente (pero no limitándose) a Adán, Noé, Abraham, Moisés, Salomón y Jesús. Además del Corán, los musulmanes de tradición sunnita siguen asimismo los hadices y la sunna del profeta Mahoma, que conforman el Registro histórico de las acciones y las enseñanzas del Profeta. Se aceptan también como libros sagrados la Torá (el Antiguo Testamento de los cristianos), los Libros de Salomón y los Evangelios (el Nuevo Testamento).
El islam es una religión abrahámica monoteísta que adora exclusivamente a Alá sin copartícipes. Se estima que hay en la actualidad entre 1.000 y 1.200 millones de musulmanes en el mundo. Según el Vaticano, el islam (conjuntamente con todas sus ramificaciones) es la religión más extendida del mundo, ya que recientemente ha superado el número de católicos,[6] y la segunda religión del mundo si se suma el número de fieles de las distintas confesiones del cristianismo.
El islam se inició con la predicación de Mahoma en el año 622 en La Meca (en la actual Arabia Saudita). Bajo el liderazgo de Mahoma y sus sucesores, el islam se extendió rápidamente. Existe discrepancia entre los musulmanes y no musulmanes de si se extendió por imposición religiosa o militar, o por conversión de los pueblos al islam.
La palabra Islām, de la raíz trilítera s-l-m, deriva del verbo árabe aslama, que significa literalmente ‘aceptar, rendirse o someterse’. Así, el islam representa la aceptación y sometimiento ante Dios. Los fieles deben demostrar su sumisión venerándolo, siguiendo estrictamente sus órdenes y aboliendo el politeísmo. En palabras del arabista Pedro Martínez Montávez:
Se dice habitualmente que islam significa sumisión total a Dios, lo que es indudablemente cierto, aunque no es menos cierto que ello corresponde a la traducción de sólo una parte de la palabra. Queda una segunda parte por traducir, atendiendo a la raíz lingüística de la que deriva, que cubre el campo semántico del bienestar, de la salvaguarda, de la salud, de la paz. Quiere esto decir, sencilla y profundamente, que el creyente se somete a Dios, se pone en sus manos, porque tiene la seguridad de que así se pone a salvo. Obsérvese también que islam y salam —que es como en lengua árabe se dice paz— son términos hermanos, al derivar ambos de la misma raíz.[7]
La palabra está dada por numerosos significados en el Corán. En algunos versos (ayat, o en castellano aleyas), la calidad del islam como una convicción interna es acentuada: «A quien quiera que Dios se desee dirigir, él ampliará su pecho al islam». Otros versos conectan la palabra islām y dīn (traducido usualmente como ‘religión’ o ‘fe’): Hoy, he perfeccionado su religión (dīn) para usted; he completado mi bendición sobre usted; he aprobado el islam para su religión. Todavía, algunas facciones describen el islam como una acción de devolver a Dios, más que solamente una afirmación verbal de fe.
Doctrina del islam
La doctrina islámica tiene cinco pilares en su fe que forman parte de las acciones interiores de los musulmanes y cinco pilares[8] que son una adoración tanto interior como exterior. que son:
1. La profesión de fe, es decir, aceptar el principio básico de que sólo hay un Dios y que Mahoma es el último y más importante de sus profetas.
2. La oración.
3. El zakat o azaque (traducido a veces como limosna), es decir, compartir los recursos con los necesitados.
4. El ayuno en el mes de ramadán.
5. La peregrinación a la Meca (para quien pueda) al menos una vez en la vida.
A éstos añaden algunos musulmanes el sexto pilar del yihad o esfuerzo en defensa de la fe. En términos estrictamente religiosos, se entiende fundamentalmente como un esfuerzo espiritual interior de cada creyente por vivificar su fe y vivir de acuerdo con ella. A esto se le llama yihad mayor, mientras que existe un yihad menor que consiste en predicar el islam o defenderlo de los ataques. De este último concepto nace la idea de yihad como lucha o guerra que se ha popularizado en todo el mundo.
Además, conforme al Corán todos los musulmanes tienen que creer en Dios, sus ángeles, sus libros, sus profetas, la predestinación y en la próxima vida.[9]
Dios
Artículo principal: Alá

Medallón mostrando la palabra Allah. En Santa Sofía, Estambul (Turquía).
Dios en el Corán se nombra a sí mismo como Allah, nombre derivado de la raíz semítica El. Aunque el término es conocido en Occidente como referencia al Dios musulmán, para los hablantes en árabe (de cualquier religión, incluidos cristianos y judíos) se emplea como referencia a "Dios".[10] [11] [12] La creencia en Dios dentro del islam consiste en cuatro aspectos:
1. En Su existencia. Esto primeramente por guía del Creador a Su siervo,[13] posteriormente por evidencias del instinto natural del ser humano, la razón, los sentidos, signos en la creación y como prueba principal; los textos sagrados.[14] [15]
2. En que Él es el único, en Sus actos y dominio de este Universo, es decir: Él único Creador, Sustentador, Soberano, etc.
3. En que Él es la única divinidad y sustentador de las cualidades divinas, por lo tanto solamente Él es el merecedor de la adoración.
4. En Sus nombres y atributos: Consiste en afirmar de Dios lo que ha afirmado de Sí mismo en el Corán o a través del profeta Mahoma, sobre sus nombres y atributos divinos, sin distorsión, negación, o asemejarlo a algo de este mundo.[16] [17]
Dado que se trata del mismo Dios de cristianos y judíos, las cualidades que los musulmanes le atribuyen son básicamente las mismas que le atribuyen aquellos, pero hay diferencias considerables. Es reseñable, sin embargo, que el islam, a semejanza del judaísmo pero alejándose del cristianismo, insiste en su radical unidad (tawhid), es decir, que es uno y no tiene diversas personas (como afirma en cambio la mayoría de las corrientes cristianas con el dogma de la Trinidad) en su carácter incomparable e irrepresentable.
El islam se refiere a Dios también con otros noventa y nueve nombres, que son otros tantos epítetos referidos a cualidades de Dios: El Clemente (Al-Rahmān), El Apreciadísimo (Al-'Azīz), El Creador (Al-Jāliq), etc. El conjunto de los 99 Nombres de Dios recibe en árabe el nombre de al-asmā' al-husnà o ‘los más bellos nombres’, algunos de los cuales han sido utilizados asimismo por cristianos y judíos o han designado a dioses de la Arabia preislámica. Algunas tradiciones afirman que existe un centésimo nombre que permanece incognoscible, que es objeto de especulaciones místicas, y que se define en ocasiones como el Nombre Inmenso (ism al-'Azam), o como el Nombre de la Esencia, figura que existe igualmente en el judaísmo, y que ha tenido una gran importancia en el sufismo. Otras veces, se utiliza simplemente la palabra rabb (señor).
Mahoma dijo que Dios tenía 99 nombres; en este versículo del Corán se mencionan algunos:
Es Alá "no hay más Dios que Dios", el Conocedor de lo oculto y de lo patente. Es el Compasivo, el Misericordioso. Es Alá "no hay más dios que Dios", el Rey, el Santísimo, la Paz, Quien da Seguridad, el Custodio, el Poderoso, el Fuerte, el Sumo. ¡Gloria a Alá! ¡Está por encima de lo que Le asocian! Es Allhá, el Creador, el Hacedor, el Formador. Posee los nombres más bellos. Lo que está en los cielos y en la tierra Le glorifica. Es el Poderoso, el Sabio.
Corán 59:22-24.
La palabra Allāh está en el origen de algunas palabras castellanas como "ojalá" (wa shā llāh: ‘y quiera Alá’), "olé" (wa-llāh: ‘por Alá’) o "hala" (yā llāh: ‘oh, Alá’).
Monoteísmo contra politeísmo
Todos los eruditos islámicos dicen que la orden más importante que Dios da al hombre es que éste reconozca su absoluta unicidad (en árabe: توحيد Tawhid) y esto significa que lo adore únicamente a Él,[18] y esta adoración no es válida excepto del monoteísta,[19] por lo tanto Mahoma divulgó su mensaje entre hombres que tenían diferentes tipos de adoración: algunos adoraban ángeles, otros adoraban profetas y hombres piadosos, otros adoraban árboles, piedras, y entre ellos había quien adoraba al sol y a la luna. A todos ellos les reprendió sus actos invitándolos al islam el Profeta sin hacer distinción alguna.[20]
¡Oh, humanos! Adorad a vuestro Señor, quien os creó a vosotros y a quienes os precedieron, para que así seáis piadosos. Él hizo de la Tierra un lugar habitable para vosotros y del cielo un techo, e hizo descender la lluvia del cielo con la que hace brotar frutos para vuestro sustento. No asociéis, pues, copartícipes a Allah, siendo que sabéis [que Él es el único Creador].
Corán 2:21-22
Di: Él es Allah, la única divinidad. Allah es el Absoluto [de Quien todos necesitan, y Él no necesita de nadie]. No engendró, ni fue engendrado. No hay nada ni nadie que se asemeje a Él.
Corán 112:1-4
La prohibición más seria en el islam es considerada como politeísmo[21] (en árabe: شرك shirk) y los actos siguientes son considerados como tal: tomar intermediarios ante Dios, suplicarle a los profetas, muertos o santos, las supersticiones, utilizar amuletos, piedras o talismanes para alejar el mal, sacrificar para otro que no sea Dios, la magia, consultar adivinos, la astrología, pedirle a cualquier tipo de imagen o estatua, jurar por otro que no sea Dios, hacer actos de adoración para aparentar, pedirle a Mahoma, etc.[22]
No invoques, en lugar de invocar a Allah, lo que no puede beneficiarte ni dañarte. Si lo hicieras, entonces, serías de los impíos. Si Allah te aflige con una desgracia, nadie sino Él podrá librarte de ella. Si Él te desea un bien, nadie podrá oponerse a Su favor. Se lo concede a quien Él quiere de Sus siervos. Él es el Indulgente, el Misericordioso.
Corán 10:106-107
Allah no perdona que se Le asocie nada a Él; pero fuera de ello perdona a quien Le place. Quien asocie algo a Allah comete un pecado grave.
Corán 4:48
Ángeles

Ángel representado en un mosaico según la creencia Selyúcida.
La fe en los ángeles dentro del islam consiste en:
• 1. Su existencia.
• 2. En aquellos ángeles de quienes se saben sus nombres (por la revelación), como Gabriel o Rafael, y de aquellos cuyos nombres ignoran, creen en ellos en general.
• 3. En sus cualidades, creen que el ángel Gabriel se le apareció a Mahoma en diferentes formas. Son siervos de Dios y no desobedecen a Dios en lo que les ordena, no poseen cualidades de señorío o divinidad, son una gran cantidad, muchísimos y su número solamente lo conoce Dios.[23]
Si en la Tierra hubiera habido ángeles andando tranquilamente, habríamos hecho que les bajara del cielo un ángel como enviado.
Corán 17:95
Libros revelados
La fe en los libros revelados dentro del islam comprende:
• 1. En que fueron descendidos y revelados por Dios:
• El Corán (Qur’an) revelado al profeta Muhammad (S. A. W.).
• La Torá (At-Tawrat) revelada al profeta Moisés.
• Los Salmos (Az-Zabur) revelados al rey David.
• El Evangelio (Al-Injil) revelado a Jesús (Issah para los musulmanes), hijo de María (Maryam).
Decid: Creemos en Allah y en lo que nos fue revelado, en lo que reveló a Abraham, a Ismael, Isaac, Jacob y las doce tribus [descendientes de los hijos de Jacobo], y lo que reveló a Moisés, Jesús y a los profetas. No discriminamos entre ellos, y nos sometemos a Él.
Corán 2:36
• 2. Afirman lo legítimo que informan (en el caso del Corán afirman todo) y aquello que no ha sido tergiversado de los libros pasados. El Corán reconoce, pues, el origen divino de la Concep judía y el Evangelio cristiano, por ello llama a los cristianos y a los judíos ‘la gente del libro’ (Ahl al-Kitab), pero no reconoce la autenticidad de los textos que actualmente tienen por auténticos los fieles de dichas religiones; afirma que han estado expuestos al tahrif (تحريف) o distorsión por las personas, y como resultado no son cien por ciento confiables. De todas formas, la tradición católica no considera a la Biblia como única fuente de conocimiento, por lo que no entraría en contradicción con el cristianismo si se considera desde este punto de vista.[24]
• 3. Creen que deben actuar con las reglas y leyes que no han sido abolidas de ellos, y que el Corán abroga a todos los libros excepto en algunas leyes, para los musulmanes. Acerca de los asuntos que no abarca el Corán ni los dichos de Mahoma, como sucesos o datos históricos y no contradicen al islam, no los afirman ni los niegan a priori.
El Corán

La primera azora en una copia manuscrita del Corán.
Artículo principal: Corán
El Corán es el libro sagrado del islam. Los musulmanes creen que fue revelado a Mahoma por el arcángel Gabriel entre 610 y 632, fecha esta última en la que falleció dicho profeta. Además de su memorización, se dice que los seguidores de Muhamad escribieron el Corán en pergaminos, piedras y hojas.
Los musulmanes creen que el texto actual del Corán es idéntico a la revelación recibida por Mahoma. Él, a su vez, lo dictó a sus discípulos, quienes memorizaron sus palabras. Los eruditos actuales afirman que la primera compilación escrita del Corán data de tiempos del tercer califa, 'Uthmān ibn 'Affān, quien gobernó entre 650 y 656.
Existen numerosas tradiciones y diferentes puntos de vista en cuanto al proceso de compilación del Corán. La mayoría de los musulmanes aceptan lo que indican diversos hadices: el primer califa, Abu Bakr, ordenó a Zaid ibn Zabit compilar todos los auténticos versos del Corán, tal como se preservaban en forma escrita o a través de la tradición oral. La compilación realizada por Zaid, conservada por la viuda de Mahoma, Hafsa bint Umar, y que fue utilizada por 'Uthmān, es la base del Corán actual.
La versión de 'Uthmān organiza las azoras (capítulos) según su extensión, de forma que las más largas se encuentran al comienzo del Corán y las más cortas al final. Hay teorías que indican que este orden no cronológico de las azoras fue establecido por Dios.

El Corán, versión moderna de Al-Azhar, 1123.
El Corán fue escrito originalmente en escritura hijazi, masq, ma'il y cúfica. En un principio, sin vocales, sólo con consonantes, siguiendo la técnica de escritura vigente hasta entonces en árabe y en otras lenguas semíticas de la Península Arábiga. Para evitar posibles desacuerdos en cuanto al contenido de los versos del Corán, se crearon marcas diacríticas que indicaran las vocales o la ausencia de éstas, el fonema hamza y la prolongación o geminación de consonantes. En cambio, no tiene signos de puntuación, interrogación o exclamación, pues el idioma árabe contaba con partículas (palabras breves) de interrogación y de énfasis.
La forma del Corán más utilizada actualmente es el texto de Al-Azhar de 1123, preparado por un grupo de prestigiosos eruditos de la Universidad Islámica de Al-Azhar de El Cairo.
La mayor parte de los musulmanes veneran el libro del Corán. Lo envuelven en paños limpios y se lavan las manos antes de los rezos o para leerlo. Los ejemplares coránicos en desuso no se destruyen como papel viejo, sino que se queman o se depositan en "tumbas" para el Corán.
Muchos musulmanes memorizan al menos parte del Corán en su idioma original. Aquellos que memorizan totalmente el Corán son conocidos como hāfiz. En la actualidad existen millones de hāfiz en el mundo.
Desde el comienzo del islam, la mayoría de los musulmanes consideran que el Corán es perfecto únicamente en la versión árabe en la que fue revelado. Las traducciones son interpretaciones no infalibles del texto original. Muchas versiones actuales del Corán indican la versión original en árabe en una página y la traducción vernácula en otra.
Profetas
El Corán afirma que Dios mandó un mensajero (profeta) a cada comunidad, llamando adorar únicamente a Dios, y a descreer en todo lo que es adorado fuera de Él.[25] Cada uno de ellos era veraz, guiado y recto, y obedecieron a Dios en lo que les fue encomendado, ninguno de ellos cambió o alteró su mensaje. Todos ellos eran seres humanos, creaciones de Dios, sin cualidades de divinidad o Señorío, y no pueden responder si se les pide ayuda.[26] El Corán menciona más de 20 profetas, desde Adán hasta Mahoma y llama a Mahoma, «sello de la profecía»,[27] creen que Su misión era devolver el mensaje divino a su pureza inicial, como en su momento hizo Jesús de Nazaret o Issah ibn Maryam en árabe (Issah: Jesús, Ibn: ‘hijo’, Mariam: María), a quien Alá en el Corán lo considera como un profeta y no su hijo.[28] [29] [30]
Mahoma
Artículo principal: Mahoma

Ilustración del siglo XV de una copia de un manuscrito de Al-Biruni que representa a Mahoma predicando el Corán en La Meca.
Muhammad (S.A.W) (c. 570 - 6 de julio de 632) era un líder religioso, político y militar árabe que fundó la religión del islam como fenómeno histórico.[31] La opinión de los musulmanes no es la del creador de una nueva religión, sino como el restaurador de la original, la fe monoteísta de Adán, Abraham y de otros que se había corrompido. En la tradición musulmana, Mahoma se ve como el último y el más grande de una serie de profetas, como un hombre muy cercano a la perfección, poseedor de virtudes en todos los campos de la vida, espirituales, políticos, militares y sociales. Por 23 años de su vida, comenzando a la edad de 40, Mahoma divulgó la recepción de revelaciones de Dios. El contenido de estas revelaciones, conocido como el Corán, era memorizado y registrado por sus compañeros.[32] Durante este tiempo, Mahoma predicó a la gente de La Meca, implorándola para abandonar el politeísmo. Aunque algunos se convirtieron al islam, Mahoma y sus seguidores fueron perseguidos por las autoridades principales de Meca. Después de 13 años de predicación, Mahoma y los musulmanes realizaron la Hégira ("emigración") a la ciudad de Medina (conocida antes como Yathrib) en 622. Allí, con los convertidos de Medina (Ansar) y los emigrantes de La Meca (Muhayirun), Mahoma estableció su autoridad política y religiosa.
La Sunnha, libros que contienen la compilación de la vida de Mahoma, es de gran valor para muchos musulmanes, y la creen indispensable para la interpretación del Corán. Esto es debido a que se tiene registrado dentro de ella que el mismo Mahoma les ordenó a sus compañeros que escribieran todo lo que él decía,[33] y conforme al Corán, toman sus palabras como revelación.[34]
De acuerdo con la tradición, Mahoma era una persona de carácter excelente,[35] bien parecido, iletrado y un profeta para toda la humanidad.[36] Es frecuente entre los devotos la creencia en que el hecho de que Mahoma fuera analfabeto es una señal más de que sólo pudo recibir el Corán por revelación divina, dada la complejidad del libro.
Predestinación
Los pilares de la creencia de la predestinación en el islam son cuatro:
• 1. En que el conocimiento de Dios abarca todas las cosas.[37]
• 2. En que Dios ha escrito todo en una tabla preservada Al Laûh Al Mahfudh.[38]
• 3. Todo lo que sucede es porque Dios quiere que suceda y lo que no quiere que suceda es imposible que suceda.[39]
• 4. La creación de todas las criaturas y seres vivientes son por deseo de Dios, conforme a Él lo sabía en la eternidad y como se escribió en la tabla preservada. Así que toda criatura, su ser y sus actos, son creación de Dios[40]
Creen que todos los acontecimientos sean buenos o malos, beneficiosos o dañinos, ocurren por la predestinación y el designio de Alá, pero que a la vez el ser humano tiene una facultad de elección, mas esta no es total.[41]
Próxima vida
Creen en una vida dentro de la tumba después de la muerte y en su tribulación,[42] Ellos creen que el tiempo de Qiyāmah es predestinado por Dios, pero no fue revelado a los hombres. El juicio y las pruebas precedentes y durante el Qiyāmah son descritas en el Corán y el Hadiz, y también en los comentarios de eruditos islámicos, en la retribución y rendición de cuentas ante Dios,[43] que cada individuo recibirá un libro escrito por los ángeles que incluirá una mención completa de todas las obras que realizó el ser humano en la vida terrena,[44] quien lo reciba en la diestra será de los exitosos y quien lo reciba en la mano izquierda será de los perdedores,[45] en el Paraíso[46] y el Infierno,[47] así como en las Señales que indican la llegada de la Última Hora, afirman que la primera era la llegada del profeta Mahoma y entre las últimas es el retorno del profeta Jesús que romperá las cruces y legislará con el islam.[42]
Resurrección y juicio
La creencia en "El día de Resurrección",[48] yawm al-Qiyāmah (también conocido como yawm ad-dīn, "El día del juicio final" y as-sā`a, "La última hora") es asimismo crucial para los musulmanes. El Corán acentúa la resurrección corporal, una rotura del entendimiento preislámico de muerte. Esto declara que la resurrección será seguida de la reunión de toda la humanidad, culminando en su juicio por Dios.
El Corán hace referencia a varios pecados que pueden condenar a una persona al Jahanam (como la incredulidad, la usura y la falta de honradez). Los musulmanes ven el paraíso, Janah, como un lugar de alegría y dicha, con referencias del Corán que describen sus rasgos y los placeres físicos de dicho lugar. Hay también referencias a una aceptación de mayor júbilo por Dios. Tradiciones místicas en el islam colocan estos placeres divinos en el contexto de una conciencia extática de Dios.
Cinco pilares de la adoración

En el hajj (peregrinaje) se debe caminar siete veces sin detenerse alrededor de la Kaaba en La Meca.
Artículo principal: Pilares del islam
Los pilares del islam son cinco:[49]
1. El testimonio, primer pilar del islam, reza: "No hay dioses, sólo Dios (principio suficiente) y Mahoma es su profeta (el último).
2. La oración o salat, realizada cinco veces al día (del alba, del mediodía, de la media tarde, del crepúsculo y de la noche) orientada hacia la Meca (la Mezquita Sagrada) y la oración comunitaria de los viernes en la Mezquita, presidida por el califato.
3. El azaque, la limosna obligatoria, es una obligación económica imponible sobre bienes privados en beneficio de un grupo específico de personas en un momento determinado. Por ejemplo, en valores monetarios, la cantidad mínima para pagar el azaque es si se posee durante un año 85 g de oro o su valor equivalente en billetes o monedas, y si la persona no la necesita, tiene que pagar el 2,5% de ella a las personas que merecen el azaque.[50]
4. El ayuno en el mes de Ramadán (el noveno según el calendario lunar islámico), el cual consiste en la abstención de ingesta de cualquier índole y el contacto sexual hasta la puesta del sol. Este principio estará dispensado por motivos de salud, edad, embarazo o viaje, debiendo compensarse su no cumplimiento con la ayuda equivalente a un necesitado o el ayuno en otro momento del año.
5. La peregrinación o hajj a la mezquita santa de La Meca (con mayor precisión a la Kaaba, considerada por los creyentes como el primer santuario monoteísta, erigido por Adán mismo y reconstruido por Abraham e Ismael), al menos una vez en la vida, mientras exista la bonanza de medios para ello.
El modo de vida islámico se encuentra basado en una relación personal entre Alá y el creyente, siguiendo la Sharia, en donde la intención será el rasgo fundamental que rija todas las acciones del mismo.
Yihad

Bandera, destacando la primera Kalimah y Shahada, usada por el ejército musulmán durante el califato Abbasí.
Artículo principal: Yihad
La yihad (en árabe, ﺟﻬﺎﺩ yihād: "esfuerzo o lucha" transcripta al inglés o al francés, jihad) es considerada "el sexto pilar de islam" por una minoría de autoridades musulmanas. Yihad en su sentido más amplio, es definido clásicamente como "el poder extremo de alguien, esfuerzos, habilidades, o la capacidad en contienda con un objeto de desaprobación". Dependiendo del objeto que suele ser un enemigo visible, el diablo, y los aspectos cotidianos de uno mismo, las diferentes categorías de la Yihad son definidas: Cuando es usada sin justificación alguna es entendida en su aspecto militar. También se refiere a los esfuerzos de un fiel por lograr la perfección religiosa y moral. Algunas autoridades musulmanas, sobre todo entre el sufismo, distinguen entre la «Yihad mayor», que pertenece a la autoperfección espiritual, y la «Yihad menor», definida como la guerra.
La defensa del islam, de los musulmanes o de sus países frente al enemigo externo puede efectivamente adquirir el carácter de lucha militar o guerra santa, y así se halla en el Corán, donde se anima a combatir contra los infieles si el islam resulta atacado:
Combate en el camino de Dios a quienes te combaten, pero no seas el agresor. Dios no ama a los agresores. Mátalos donde los encuentres, expúlsalos de donde te expulsaron. La persecución de los creyentes es peor que el homicidio: no los combatas junto a la mezquita sagrada hasta que te hayan combatido en ella. Si te combaten, mátalos: ésa es la recompensa de los infieles. Si dejan de atacarte, Dios será indulgente, misericordioso.
Corán 2: 190-192
La ley islámica
Artículos principales: Sharia y Fiqh
La Sharia (literalmente: ‘el camino que conduce al abrevadero’) es la ley islámica formada durante la escolaridad. En el islam, sharia es la expresión del divino destino «y constituye un sistema de deberes que son encargados a un musulmán en virtud de su creencia religiosa».
Los sabios musulmanes la interpretan como: «Los juicios que Dios determina para que el hombre sea feliz en esta vida y en la próxima»[51]
Y los musulmanes la prefieren sobre cualquier sistema por lo siguiente:[52]
1. Las fuentes de donde se deriva: aseguran que Su origen es el Creador de todo, el Poderoso y Majestuoso, caracterizado por Perfecto,[4] lejano de cualquier defecto, deseo o pasión. En cambio, el hombre es deficiente e imperfecto,[53] ignorante acerca de lo que es mejor para él o que le perjudique; es común que el hombre sea dominado por sus intereses y sus deseos, adelantando el beneficio propio sobre el beneficio general
2. Los propósitos: dicen que busca el mejor estado del hombre,[24] la purificación de su corazón, la tranquilidad de su alma, su sentimiento por actuar, da suma importancia al bien familiar, a su intelecto, honor y propiedades, el establecimiento de una buena relación entre él y su hermano, entre él y su Creador. En cambio, la ley del hombre busca regular las relaciones entre las personas pero omite ciertos aspectos morales y éticos en la vida del hombre; bajo el título de libertad cae en acciones que perjudican a su persona o a la comunidad, como el alcohol y el adulterio.
3. La recompensa: argumentan que la legislación islámica toma en cuenta las acciones interiores como exteriores. En cambio, la ley del hombre no interfiere en casos interiores o preeliminares, sino en aquellos que ya se han presentado, como violaciones hacia los demás.
4. La adoración y el efecto: para los musulmanes el legislar con ella es adoración, se recibe recompensa por ello en esta vida y en la otra; el diferenciarla merece el castigo en esta vida por los jueces y sabios de la legislación y en la otra próxima vida por Dios. En cuanto a los otros sistemas, omiten totalmente una recompensa en la próxima vida, el obrar con ellos no es adoración, es simplemente algo mundanal.
5. El establecimiento y la continuidad: ven la ley islámica como perpetua y permanente, lo que es prohibido no puede llegar a ser permitido. En cambio, la ley del hombre es cambiante respecto a las ideologías de las personas en cargo, por el cambio de la sociedad, o por los intereses o deseos del hombre; algo que hoy es permitido, en otro tiempo lo deja de ser y viceversa, es por eso que se presentan diferentes discusiones acerca de lo que es correcto e incorrecto.
6. Generalización: consideran que es para todos los hombres, tiempos y lugares. Del mismo modo creen que encierra todos los aspectos políticos, económicos, militares, sociales y culturales. En cambio, la del hombre necesita constante renovación.
Por consecuencia, creen que la diferencia entre la sharîah y los otros sistemas o leyes de los hombres es una diferencia como el Creador y Su Creación.
La ley islámica cubre todos los aspectos de la vida del musulmán. Aquellas leyes islámicas que están expresamente descritas en el Corán se denominan hudud. Incluyen la prohibición del homicidio, relaciones sexuales extramaritales, consumo de alcohol y juegos de azar. El Corán también detalla leyes relacionadas con la herencia, el matrimonio, la compensación en los casos de homicidio o daños físicos, así como reglas para el ayuno, el azaque y la oración. Los preceptos y prohibiciones son interpretados en la práctica por los eruditos en religión o ulemas.
Otros aspectos legales son dirimidos por los takzir o jueces. Se les da el poder de dictar sentencia siempre que se atengan a los principios del Corán y la Sunna ("tradición"). La ley islámica es directamente aplicable cuando la constitución del país involucrado así lo establece, como es el caso de Arabia Saudita o Irán. De otro modo, se aplica la legislación sancionada por el Estado, que, según el caso, puede coincidir en mayor o menor medida con la Sharin
'
Oración de Al-Layl recitada por el muecín en la ciudad de La Meca.
La principal fuente del islam es el Corán. Existe consenso entre todos los musulmanes sobre su autenticidad. En orden de importancia, sigue la Sunna o tradición: el conjunto de los hadices, que son dichos y hechos de Mahoma narrados por sus contemporáneos. Estos hadices son transmitidos por fuentes reconocidas y recopilados en distintas colecciones. En ellas se menciona la cadena de personas consideradas dignas de fe que transmitieron cada uno de los dichos o hechos expuestos. La tercera fuente es el consenso de la comunidad (ár. iyma' إجماع).

La mezquita de la Cúpula de la Roca de Jerusalén, uno de los lugares sagrados del islam.
A diferencia del texto coránico, las colecciones de hadices no son unívocas. Se clasifican según su grado de verosimilitud. Unos son considerados exactos y genuinos; otros, "débiles" y apócrifos. Las distintas escuelas y vertientes a menudo no coinciden sobre la autenticidad de uno u otro hadiz. Hay colecciones que gozan de consenso muy generalizado, al menos dentro de la vertiente sunní mayoritaria. Destacan los dos Sahih, que significa "verdadero": el de Muslim y el de Al-Bujari.
Las colecciones más importantes de la tradición sunnita son:
• El Sahih Al Bujari de Muhammad Al-Bujari
• El Sahih de Muslim
• Las tradiciones (sunan) de Al Nisa'i
• Las tradiciones de Ibn Maya
• La Musnad de Ahmad bin Hanbal
• Las tradiciones (sunan) de Al Tirmidhi
• Las tradiciones (sunan) de Abu Daúd
• La Muwata' de Malik Ibn Anas
Alrededor del tiempo de estos recopiladores, surgen cuatro escuelas sunnitas de interpretación, llamadas madhhab. Se reconocen mutuamente entre sí. Se denominan hanafí, por Abu Hanifah, malikí, por Malik Ibn Anas, shafi'í, por Al-Shafi', y hanbalí, por Ahmad bin Hanbal. Estas escuelas tienen diferencias menores en la liturgia y a veces en la jurisprudencia, pero no difieren en lo que podría denominarse el "dogma" o doctrina.
Sistema político
Algunos eruditos musulmanes dicen que una nación islámica se basa en cuatro pilares:[54]
1. La ley de Alá: es una legislación que caracteriza a la nación islámica y el Corán ordena que se juzgue con ella.,[55] de la misma manera reprende a quien no legisle con ella describiéndolo como un impío,[56] perverso[57] o infiel.[58]
2. Ciudadanía: en su origen deben ser musulmanes, pero también pueden ser no musulmanes, quienes se dividen en dos tipos: Ahlu-dimah y musta´minun. Ahlu-dimah son los judíos y cristianos que hacen un acuerdo con el gobierno para que sea protegida su religión y sus bienes; entre sus obligaciones está el pagar la "yizia" sustitutiva del azaque, no vender cosas prohibidas en el islam y no prohibir que si alguien de sus familiares quisiera convertirse al islam lo haga. Ibn Qayyim dice que musta´minun son de cuatro tipos: mensajeros, comerciantes, arrendatarios y turistas o quienes tienen alguna necesidad en la nación; no tienen la obligación de pagar la "yizia" debido a que residen en el territorio sólo por un tiempo determinado.
3. Territorio: es donde vive la ciudadanía y ejerce las regulaciones de la nación; los faquís dividen los territorios en dos: territorio islámico y territorio no islámico. El territorio islámico es de tres tipos: los lugares sagrados como La Meca y Medina, la península arábiga y los que sean fuera de estos dos, a cada uno le corresponden juicios específicos

El Imperio islámico bajo los califas. Expansión bajo el profeta Mahoma, 622-632 Expansión bajo los Califas Ortodoxos, 632-661 Expansión durante la Dinastía Omeya, 661-750
4. Autoridad: la autoridad en el territorio islámico después de la muerte de Mahoma es nombrada como califa, emir o imán; el Corán encomienda que se les obedezca,[59] siempre y cuando no contradigan las leyes del islam. La forma en que son elegidos son tres: por consulta o elecciones entre los eruditos de la ley, si el emir elige a su sucesor, o a través de un golpe de Estado. La autoridad político-religiosa máxima en el islam es el califa, elegido entre los creyentes.
En segundo lugar se sitúan los emires o príncipes, y a continuación le siguen el jeque, el alcalde y el imán. El islam no tiene sacerdotes, sino guías religiosos llamados imanes (ár. imam -religión-), que generalmente son nombrados por la propia comunidad. Existe de todos modos una serie de sabios, los ulama, y faquís, que tienen el mismo tipo de autoridad social y religiosa que el clero en otras religiones.
El islam está abierto a todos sin importar la raza, edad, creencias previas o sexo. Es suficiente ser creyente en los principios fundamentales del islam. Esto se realiza atestiguando la unicidad de Dios y la aceptación de Mahoma como profeta de Dios, recitando la shahada (testificación), lo cual debe hacerse sin coacción y sinceramente estando presentes otros musulmanes.
Sistema económico
Economistas islámicos presentan las siguientes particularidades de su sistema económico:[60]

Las Torres Abraj Al Bait serán el edificio más grande que se haya construido en el mundo (en tamaño por masa) localizado frente la La Meca.
• 1. El sistema económico islámico forma parte de la religión: tiene una relación completa con la creencia y la sharia, de la creencia se deriva lo siguiente:
La actividad económica en el islam es adoración: el trabajo con una buena intención y ejecutado acuerdo a lo permitido en las leyes es considerado como adoración, dijo Mahoma a sus compañeros al ser preguntado por un hombre trabajando:
Si sale a esforzarse por su niño, está en el camino de Dios; si sale a esforzarse por sus padres ancianos, está en el camino de Dios; si sale a esforzarse para sí mismo y no tiene que pe

Escribe un comentario